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CIRUGÍA CARDIACA Volver a patologias

Objetivos:

  • Disminuir la ansiedad.
  • Mantener una oxigenación adecuada.
  • Mantener un gasto cardiaco adecuado.
  • Mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos.

Diagnóstico:

  • Ansiedad relacionada con temor a lo desconocido, a la muerte y al dolor
  • Posibilidad de trastorno del intercambio gaseoso relacionado con proporción inadecuada entre ventilación y riego.
  • Posibilidad de disminución del gasto cardiaco relacionado con manipulación del corazón durante la operación.
  • Posibilidad de trastornos de líquidos y electrolitos relacionado con el uso del aparato corazón-pulmón.

Actividades:

  • Evaluar el estado emocional del paciente y tratar de reducir su ansiedad.
  • Dar apoyo estando presente, escuchando y mostrando interés: el paciente afrontará una crisis de estrés que pone en peligro su vida.
  • Ayudar al paciente y sus familiares a movilizar las defensas y que haga frente a sus temores.
  • Utilizar ventilación ayudada o controlada. Se usa apoyo respiratorio las primeras 24 horas para proporcionar una vía aérea en caso de paro cardiaco.
  • Auscultar ruidos respiratorios: los estertores indican congestión pulmonar; la disminución o ausencia de los ruidos respiratorios indican neumotorax.
  • Analizar los gases arteriales en sangre.
  • Utilizar fisioterapia torácica si hay congestión pulmonar a fin de evitar la retención de secreciones y atelectacia.
  • Aspirar cuidadosamente las secreciones traqueo-bronquiales, la aspiración prolongada causa hipoxia y posible paro cardiaco.
  • Vigilancia hemodinámica del estado cardiovascular para conocer la eficacia del gasto cardiaco.
  • Control de signos vitales cada 2 horas
  • Control de líquidos y electrolitos para evitar complicaciones e identificarlas lo más pronto posible.
  • Valorar la presión venosa central (PVC) cada hora: indica el volumen sanguíneo, el tono vascular y la eficacia del bombeo del corazón.
  • Revisar la diuresis cada 30 a 60 minutos (por sonda permanente), pues es un índice del gasto cardiaco y el riego renal.
  • Tocar la piel: una piel fría, húmeda, indica disminución del gasto cardiaco. Anotar la temperatura y color de las extremidades.
  • Observar si hay síntomas de hipoxia: intranquilidad, cefalea, confusión, disnea, hipotensión y cianosis.
  • Control de líquidos administrados y eliminados.
  • Medir el drenaje torácico postoperatorio, que no debe exceder de 200ml/hora las primeras cuatro a seis horas.
  • Estar pendiente de cambios en los electrolitos séricos; es necesario que haya una concentración específica de electrolitos en los líquidos intra y extracelulares para conservar la vida.

Resultados:

  • El paciente experimenta disminución de la ansiedad.
  • Mantiene una oxigenación adecuada: gases en sangre arterial arterial dentro de límites normales para el paciente, extubado 24 horas después de la operación, respiración espontánea y fácil a una frecuencia de 14 a 18 por minuto.
  • Manifiesta un gasto cardiaco adecuado: presión arterial y frecuencia cardiaca dentro de límites normales para el paciente, piel tibia y seca, producción de orina mayor de 50 ml por hora.
  • El paciente logra equilibrio de líquidos y electrolitos: electrolitos séricos normales, pulmones normales a la auscultación, no hay edema.
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